Los ataques HEMP o las bombas del arco iris, armas nucleares y efectos colaterales
El armamento nuclear es una de las más poderosas y temibles formas de destrucción inventadas por el hombre a lo largo de historia. Sin embargo, no podemos generalizar y decir lo mismo de todo aquello relacionado con elementos radiactivos, gracias a ellos es posible general energía y para la medicina moderna han constituido un gran avance.
Centrándonos en el campo de las armas nucleares, éstas han avanzado mucho en las últimas décadas. Las única bombas nucleares lanzadas sobre población civil hasta el momento no eran apenas potentes para el armamento que se desarrolló después, sobre todo durante la guerra fría y en la actualidad.
Una consecuencia que se descubrió de forma accidental es que, tras explotar una bomba nuclear los aparatos electromagnéticos de la zona dejan de funcionar. Esto se debe a lo que se conoce como pulso electromagnético.
Tras una explosión nuclear se emiten grandes cantidades de rayos gamma y rayos X, esta radiación gamma se consume rápidamente pero crea un potente campo electromagnético en la zona de la explosión, este potente campo acaba parcial o totalmente con los aparatos electrónicos.
Enseguida se dieron cuenta del gran potencial de este efecto secundario como potente arma, creando así las bombas EMP y HEMP.
Un ataque HEMP o bomba de arco iris consiste en un enorme pulso electromagnético, de tal magnitud que es capaz de afectar a un país o continente entero.
Estos enormes pulsos electromagnéticos se producen cuando es detonada una bomba termonuclear a una altitud de 300 o 500 kilómetros sobre el objetivo.
Un componente electrónico falla en presencia de un campo electromagnético de 1.000 voltios/metro y es destruido a los 4.000 voltios/metro. Un HEMP es capaz de generar un campo de 50 000 voltios/metro por lo que es imposible que sobreviviesen aparatos que empleamos a diario.
Los seres humanos son inmunes directamente a la acción de un pulso electromagnético pero de forma indirecta resultarían mortales, ya que destruirían la forma de vida a la que estamos acostumbrados, dependemos de los aparatos electrónicos para sobrevivir.
Contra un HEMP no hay protección que valga. En la serie Jericho podemos ver los efectos que produce un pulso de este tipo en la población a corto y medio plazo.
