Los Libros también como forma de entretenimiento con un nivel cultural
La lectura como método de ocio es algo que no siempre se potencia demasiado en las campañas de promoción de los libros y la literatura.
Todos solemos asociar de manera clara y directa la literatura con un nivel cultural ,con la adquisición de conocimientos o incluso con un cierto nivel de inteligencia o cultura. Raro es no haber oído nunca la expresión "ese tío no ha leído en su vida un libro" asociada a un comportamiento poco civilizado o culto de una persona.
Sin embargo, más allá de los beneficios indiscutibles de la literatura como fuente de conocimientos o como puerta para la adquisición de cierto tono cultural, es obligado insitir en la existencia de este arte como método y medio de entretenimiento, como forma de pasar el tiempo de una manera no solo equivalente sino en algunos casos superior y más interesante que las habituales de cine, música y televisión con las que, todo sea dicho, es muy complementaria.
Con fenómenos como el Código Da Vinci o El Niño del Pijama de Rayas, asisitimos a la masificación de la literatura, a la proliferación de libros en el metro, autobús o incluso por la calle, y en ese momento podemos comprobar como los libros también sirven como fuente de entretenimiento y no solo en los títulos que todo el mundo tiene en boca, no solo en aquellos que está "de moda" leer y que en algunos casos se llegan a tener entre las manos casi por "obligación" social.
Hay cientos, miles de títulos que día a día llenan las estanterías de nuestros centros comerciales y librerías y que aquellos que disfrutan con las novelas en boca de todos también podrían tomar y degustar.
Por ello es imprescindible insistir en que más allá de los beneficios culturales que tiene la literatura al igual que el cine o la música, también goza de un componente de ocio que la hace especialmente importante e interesante.