Los libros, una forma de ocio a menudo encubierta
Una de las mayores formas de ocio suele permanecer escondida entre la bruma del madrugón y el silencio del transporte público. Estamos hablando de la literatura, de "los libros" eso que hacen cada día millones de españoles y que sin embargo todo el mundo se empeña en considerar como algo menor en comparación con otras actividades de ocio más "modernas".
Basta con echar un simple vistazo al vagón de un metro cualquier día entre semana para comprobar que los libros rivalizan (y en algunos casos comparten cartel) con los mp3 y demás dispositivos electrónicos. De hecho es complicado encontrar gente que no haya leído ni un solo día en su viaje en transporte público.
Siendo así, ¿por qué nos empeñamos en considerar el consumo de literatura como algo reservado para algunos? ¿Acaso no es literatura ir leyendo el periódico cada día en el autobús?
Es momento de reivindicar la literatura como forma de ocio, como forma de pasar el tiempo y de aprender y adquirir conocimientos. Si se hace cada día en el metro, ¿por qué no hacerlo en casa cuando no sabemos qué hacer en lugar de mirar la televisión simplemente por "ver que echan"?.

